© Bogdan Giuşcă · CC BY-SA 3.0
Arena blanca y agua turquesa, sin un solo hotel delante. Es la playa virgen más famosa de la isla y no llega ninguna línea regular. El último tramo es un camino de tierra entre las salinas.
Aparcamiento de pago, 8 € el día en verano. En julio y agosto se llena por la mañana.
Se llega por una de las carreteras más espectaculares de Europa, con una curva que pasa por encima de sí misma. Los últimos metros hasta el torrente son túneles excavados en la roca. Sin coche, la única alternativa es un barco desde el Puerto de Sóller.
13 km de curvas cerradas: tómatelo con calma. El ayuntamiento publica en su web las plazas libres antes de que bajes.
La vecina tranquila de Sa Calobra: mismo desvío, mitad de gente. Playa de cantos rodados al pie del Puig Major. Tampoco llega ningún autobús.
Unas 100 plazas y el aparcamiento queda casi en la playa.
La cala más fotografiada de Mallorca, y también la más pequeña: cabe muy poca gente. Hubo un autobús lanzadera, pero ya no funciona. Se aparca en una explanada de tierra a las afueras de Cala Llombards.
Unos 20 min andando y una bajada final por escalones de roca: ve con zapatilla, no con chancla. No hay socorrista ni servicios.
© Olaf Tausch · CC BY 3.0
Aquí ha cambiado todo en 2026: en marzo cerraron con bloques de hormigón el tramo de carretera donde todo el mundo aparcaba. Lo que leas en otras webs sobre aparcar en la entrada ya no vale.
Aparca en Cala Romàntica o Porto Cristo y ve andando. Cala virgen, sin ningún servicio.
Dos calas vírgenes al noreste con el acceso rodado prohibido desde 2024: los caminos son privados y están cerrados. Se deja el coche donde se pueda y se va andando.
Los últimos kilómetros son de tierra y con baches. Unos 20 min a pie hasta la arena.
© RafelJuan · CC BY-SA 3.0
Tres calas pequeñas de agua tranquila a media hora de Palma, y una cueva enorme junto a la arena: de ahí salió la piedra con la que se construyó la Catedral. No llega el autobús de línea, y desde la parada más cercana hay cinco kilómetros de carretera sin acera.
Aparcamiento gratuito y 5 min por un camino de tierra. Hay restaurante y socorrista en temporada.
© Olaf Tausch · CC BY 3.0
La playa más virgen del sur, al lado del faro de Cap de ses Salines. No hay carretera hasta la arena: se deja el coche en el faro y se camina kilómetro y medio por la costa. No hay ni un chiringuito, ni una sombra.
25 min andando desde el faro. Lleva agua y sombrilla: no hay socorrista ni servicios.
© mateu mulet · CC BY 3.0
El caso extremo: no hay carretera que llegue. Se conduce hasta el mismo faro que Es Caragol y desde ahí se camina más de una hora por la costa. Es de las pocas calas de Mallorca donde todavía puedes estar casi solo.
1 h 15 andando por sentido y sin sombra. No vayas al mediodía en agosto.
Una cala de piedra entre acantilados, con dos restaurantes con solera. Hay una barrera automática que se cierra cuando el aparcamiento está lleno. El autobús llega al pueblo de Deià, no a la cala.
Aparcamiento de pago: 1,50 € la media hora y 6 € el máximo de cuatro horas. Si está cerrado, son 25 min de bajada a pie, y la subida cuesta.
© Olaf Tausch · CC BY 3.0
Dos playas de arena fina dentro de un parque natural, unidas por un sendero de diez minutos. Es de las más fáciles de la lista: carretera asfaltada hasta el aparcamiento y aseos. El autobús solo funciona en temporada alta y viene de Cala d'Or.
Aparcamiento de pago, unos 5 € el día. Entre 5 y 15 min a pie según dónde aparques. Lleva efectivo.
Una lengua de arena metida entre dos acantilados, con las casetas de pescadores a un lado. Es pequeña y se llena pronto. Se baja por una escalera larga y empinada, así que no es cómoda con carrito.
Aparcamiento gratuito en la urbanización. Hay quiosco y socorrista en temporada, pero no duchas.